Nos cobija la noche

Nos cobija la noche,
mientras colgamos como espantapájaros esperando un cambio,
y nos volvemos adultos esperando el reporte diario en las noticias,
para terminar llorando ante la niebla vencida que estalla en el aire.

Nos cobija la noche,
el frío se nos mete como una mosca que hurga bajo una falda,
entre las piernas que se vuelven excusa para correr,
y huir de las conversaciones políticas: la nueva forma de socializar.

Nos cobija la noche,
ya no se soplan las velas del pastel, el fuego está escaso,
hoy no hay luna plateada que brille su luz para ti:
el síndrome de no tener un cumpleaños feliz.

Nos cobija la noche,
es día de enfermarse, hay medicinas para la gripe y toca aprovechar.
La risa ya no nos cura, ya no nos anestesia como antes,
se nos esconde el amor entre tanta profundidad,
y entre tantas pausas, el corazón pierde su ritmo.

Nos cobija la noche
hasta que le alcance la tela,
porque llega un momento de luto,
en que al cerrar los ojos,
la noche nos cubre para siempre.

Osmar Peña ’14

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