135 metros de distancia – Sex delivery

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En la variedad está el gusto, es una frase que suele decirse para probar una variedad de alguna clase: comida, ropa, hombres, posiciones, etcétera. Esta sencilla regla permite la integración de lo nuevo y lo tradicional, se experimenta y se toma una decisión: me gusta o no me gusta. ¿Qué forma más sencilla entonces de probar algo nuevo? La respuesta es un interesante menú, repleto de nuevos prospectos. A través de sencillas aplicaciones dejamos que nuestros dedos toquen las teclas de un dispositivo digital, que nos ayuda a encontrar al chico más cercano que esté más caliente que el infierno.

     El sexo se cuela al uno se vestirse, cocinar, hablar, caminar, trabajar; se piensa tanto en ello, que no es raro que al usar el internet lleguen invitaciones a sitios que ofrecen vistazos a alguna que otra curva pronunciada o a un buen pedazo de carne que señala a su víctima. La web está intervenida con sexo, la desnudez es un interlineado en cada email, sitio, publicidad, y pop-ups que ruegan no ser cerrados antes de chequear algún contenido: el sexo se arrastra ante el usuario.

     Las puertas están abiertas, o pronto lo estarán. Dos situaciones hipotéticas: el extranjero que pasa la noche a en un hotel cercano o el chico que pasea al labrador todas las tardes, ha decidido que él también necesita que alguien saque a pasear a su perro. La facilidad de conseguir compañía y poder elegirla a través de imágenes, voz, vídeo y conversaciones, se obtiene de su teléfono inteligente gracias a aplicaciones diseñadas para tal fin, encuentros entre personas con gustos similares que tienen la facilidad de geolocalizarse entre ellos, la importancia del dónde estás y el qué buscas.

     Dos aspectos que coexisten son la relación que se crea y la falta de romanticismo, donde el pragmatismo tiene sexo libre; y por otro lado, la mención de las distintas redes, quién se mueve, cómo y por qué.

    Dependiendo de la hora se puede elegir entre las personas en línea, el tener sexo en la mañana, tarde o noche es particular de cada quién, la disponibilidad va ligada a la ocupación: eliges entre estudiantes universitarios, artistas con falta de inspiración a la luz del día o ejecutivos que desean ser amarrados con sus corbatas después del trabajo, un cliché algo tentador, ¿no? La relación sexual sin ataduras se establece de forma inmediata a través de un par de guiños y mensajes para acordar el sitio y checar la compatibilidad de roles, el punto importante suele ser la inmediatez, distribuir el flujo de hormonas a través del sistema sanguíneo y expulsarlas. Establecer el qué quieres hacer y cuándo.

     Lo más atractivo de estas aplicaciones -como Grindr, U4bear, Growl, Scruff, Purpl y muchas más- es la facilidad de ver qué tan lejos se encuentra alguien atractivo y que se le puede contactar, añadiendo la falta de cercanía física, las intenciones puede ser más explícitas y directas. La oportunidad se presenta, el pantalón molesta y la soledad perturba, es necesario coger y coger ya, no después. A fin de cuentas, las hormonas y el pensamiento presionan tanto para ser satisfechos que obligan a dejar el recato para gemir palabras sin sentido con un extraño.

   ¿Comportamiento animal? Establecer relaciones de cercanía por conveniencia parece llevarse de la mano con la búsqueda de la presa más cercana para aprovecharla. La ausencia de romanticismo cambia los patrones de preguntas y de protocolo, ya no se discute el qué te gusta comer o qué películas generan más interés, sino qué tan rápido puedes llegar, qué te gusta hacer y que tan rápido puedes partir sin que exista ningún lazo. Cuando las venas hinchadas quieren embriagarse con la saliva que moja una boca, que sobresale carnosa entre una barba oscura, rubia o rojiza, ya no hay que esperar al chico adecuado, ni tampoco hay que pagar, sólo basta con hacer clic sobre un pequeño perfil y sugerir un encuentro. La tecnología facilita la experiencia sexual según el menú diario, así de fácil.

Por Osmar Peña ’13

Versión en inglés disponible en: http://sexmind.com/blog/within-one-mile-radius-sex-delivery

Ardor

Vacío que abosrbe, que succiona sobre mi cuerpo

movimientos de lengua bajo mi ropa

ansias de  respirar y exhalar el aire que yo deshecho

soy consumido, soy alimento para cáncer.

 

Eres el toque frío, la sensación de abandono y desamparo

embargas con el sonido de la cremallera que baja

eres seducción, la semilla desconocida, sin marca,

el del nombre común y borroso.

 

Eres la sangre que hierve y me tensa

el stress que camina, la sonrisa adicta

la sonaja rota que hace resbalar a cualquiera

la espina punta roma, el medicamento caduco.

 

Eres la masa que crece bajo mi piel,

que carcome músculos y se vuelve pulpa blanca;

cortar la piel, hacerte externo a mí…

este tumor vuelve a crecer, eres llama falsa

el fuego fatuo que me incendia desde hace trece años

la razón de mi soledad y mi compañía.

 

Osmar Peña ’13