Golpe vacío

Como gotas sobre el vaso lleno
flota tu recuerdo en la superficie;
Mi piel se llena de moretones,
la sangre se detiene en tu ausencia;
Se atrofian mis manos intentando olvidarte.

¿Cómo aceptar que tu pelo rojizo
se vuelve ceniza debajo de mis lágrimas?
Canción que apaga mis ojos,
silencio que invade mi cuarto.

Eres la grieta de huesos antes rotos,
contando las rayas áridas sobre mi boca.
Tu imagen es presencia onírica cada noche
Y despierto conociendo al tiempo
golpeando en la oscuridad del vacío.

Osmar Peña ’12

Presencia húmeda

Cuando el cielo nos arrastra y nos deja en el asfalto

como las alcantarillas se beben al agua, sedientas.

El dolor queda tras un grifo cerrado

la ausencia de la sombra al mediodía.

 

Frías manos, la perilla intocable

la lengua debajo de los labios

la saliva dulce, los sacos de sangre llamados labios, y

el rancio aliento del silencio. Pose arqueada. Ojos seductores. Reviéntame.

 

Piel de nube, húmeda y penetrable.

Cubierto de solitario sudor nocturno.

La mano escondida bajo la sábana,

el suspiro inesperado sobre mi cara.

 

Miro paredes, busco techo, piso suelo…

el escape a tu realidad vaporosa;

me robas el aire hasta que el aire seco-

revuelto como la arena-

me besa en silencio.

 

Osmar Peña ’12

Vaso y agua


¿Realmente cuánta tinta?
Gástala sobre mi cuerpo
dibújame un nuevo origen
una nueva silueta que revierta mis errores

Borro… sorbiendo la tinta derramada
estrellas de mil puntas
castas… castas y feas
probando nuevas cicatrices cerradas
duras, toscas.

sólo déjala con los botones abiertos
No es necesario que la sacudas
no le revientes la paciencia con tus caricias
no grites entre mis rodillas.. detente

mi nariz titila, intermitente entre las lágrimas
camisa, mangas, macho de gemelos
besos invisibles… él no usa pintura de labios
el otro sólo se mancha los labios con mi saliva…

Cintura, centímetros, correa que gira rápidamente
cierre, zipper, el cono sur
zapatos brillantes, timbre e incertidumbre
puerta, bala, sonrisas… carita feliz.

El agua no tuvo que voltear el vaso
fue derritiéndolo, sudándolo
y así… poco a poco el agua salió
dejándolo intacto y vacío.

Osmar Peña